Lo que queda cuando se apagan las luces: entre el olvido y el amor propio
Desde esa noche en la sala de mi madre supe que nada volvería a ser igual. El miedo a no ser visto ni recordado me ha perseguido desde entonces, mientras trato de equilibrar lo que doy al mundo y lo que conservo para los que amo. ¿Podré algún día estar en paz con las decisiones que tomo y las que dejo pasar?