La hermana que siempre odié: Entre porcelana rota y corazones quebrados
Desde pequeña odié a mi hermana Lucía, culpándola de todo lo malo en casa. Nuestra rivalidad explotó el día que rompió mi muñeca de porcelana favorita, pero la verdadera raíz de nuestro odio era mucho más profunda. Ahora, de adultas y enfrentando la enfermedad de mamá, me pregunto si el perdón es posible o solo una ilusión.