Un sábado cualquiera en el Mercadona: Cuando la soledad pesa más que la compra
Pensaba que sería un sábado normal: comprar cuatro cosas, tomar un café con mi vecina Carmen y volver a mi piso vacío. Pero en la cola del Mercadona, al darme cuenta de que no tenía suficiente dinero para pagar, sentí el peso de todas las miradas y la soledad de los mayores como nunca antes. Ese instante me obligó a enfrentarme a mi propia vulnerabilidad y a la indiferencia de quienes me rodean.