Madre, ¿por qué no diste de comer a los niños?
En un verano sofocante en Sevilla, descubro que mi madre, viuda y abuela de mis hijos, no les da de comer como yo pensaba, a pesar de enviarle dinero cada mes. La culpa y la desconfianza me desgarran mientras intento comprender sus motivos y salvar los lazos familiares. Entre reproches, secretos y lágrimas, me enfrento al dilema de juzgar o perdonar.