Un techo bajo el mismo silencio: la historia de una familia rota y un reencuentro imposible
Nunca olvidaré la mirada de mi padre cuando le pedí asilo tras mi divorcio. Volver a su casa fue como abrir una herida que nunca terminó de cicatrizar. Entre silencios, reproches y recuerdos, descubrí que a veces el mayor enemigo está en tu propia sangre.