Regalos envenenados: La noche que mi boda casi se rompe
La víspera de mi boda, una cena familiar se convirtió en un campo de batalla cuando mis padres y los de mi prometido compitieron por regalarnos el mejor piso. Entre reproches, orgullo y secretos familiares, descubrí que los regalos pueden ser armas y que la felicidad no siempre viene envuelta en papel brillante. Aquella noche aprendí que la independencia tiene un precio y que, a veces, hay que romper con todo para poder empezar de nuevo.