La segunda nevera: ¿Frío en la cocina o en el corazón?
Todo cambió la noche en que mi hijo Sergio y su esposa Lucía anunciaron que querían una segunda nevera en casa. Aquella decisión, aparentemente trivial, destapó viejas heridas familiares y me obligó a enfrentarme a mis propios miedos sobre el distanciamiento y la soledad. Entre silencios, reproches y recuerdos, descubrí que a veces lo que se enfría no es la comida, sino los lazos que creíamos indestructibles.