Mis hijos apenas me recuerdan: el precio de la soledad
He llegado al límite de mi paciencia y de mi fuerza. Tras años dedicados a mi familia, mis hijos adultos me han dejado sola, ignorando mis necesidades y mi existencia. Ahora, enfrentada a la soledad y el abandono, les he dado un ultimátum: o me ayudan, o vendo todo para irme a una residencia.