Una niña en la Gran Vía: “Por favor, entierre a mi hermana”
Salí del despacho con la cabeza llena de números y contratos, pero todo cambió cuando una niña descalza me detuvo en plena Gran Vía. Su súplica, tan desgarradora como inesperada, me obligó a enfrentarme a mis propios fantasmas y a una realidad que siempre había preferido ignorar. Aquella tarde, mi vida dio un giro que jamás imaginé.