Entre paredes y silencios: Mi vida bajo el techo de mi suegra en Madrid
Tras casarme con Alejandro, me vi obligada a mudarme a la casa de su madre, doña Carmen, en Madrid. Cada día era una batalla silenciosa por un poco de autonomía, entre horarios estrictos, miradas de desaprobación y la constante sensación de no pertenecer. Al final, me pregunto cuánto sacrificio merece la paz familiar y si realmente vale la pena perderse a una misma en el intento.