Vidrios Rotos: Cómo aprendí a perdonar a mi madre
Mi historia comienza la noche en que el grito de mi madre rompió el silencio de casa. Nunca pensé que el dolor pudiera doler tanto, ni que fuera tan difícil curar una herida invisible. Fue la fe, la distancia y esas pequeñas señales de la vida las que me guiaron hasta el perdón.