Mi hija gastó 3.000 euros en juegos online: ¿soy yo el culpable?
Siempre pensé que era un padre responsable, hasta que una noche mi hija Lucía gastó 3.000 euros en juegos online. Me enfrenté no solo al banco, sino también a mi propia culpa y a la confianza rota entre nosotros. Esta es la historia de cómo un error digital sacudió los cimientos de mi familia y me obligó a replantearme qué significa realmente ser padre.