Cuando mi suegra se instaló en casa: Crónica de silencios y sueños rotos
Cinco años después de comprar nuestro piso en Alcalá de Henares, la llegada inesperada de mi suegra, Carmen, desató una tormenta de tensiones y viejas heridas. Entre discusiones veladas, miradas cargadas y la sensación de no pertenecer, mi matrimonio con Luis empezó a tambalearse. Me vi sola, atrapada entre dos personas que parecían entenderse demasiado bien, preguntándome si alguna vez ese lugar sería realmente mi hogar.