He dado todo por mis hijos, ¿y ahora quién soy yo para ellos?
Me llamo Carmen, tengo 66 años y cambié mi piso de toda la vida en Madrid por un pequeño apartamento para ayudar económicamente a mis hijos. Ahora, me siento cada vez más sola y olvidada, preguntándome si el sacrificio valió la pena. Esta es la historia de mi entrega, mi desilusión y mi deseo de volver a sentirme parte de mi familia.