La casa de la discordia: Cuando la familia se convierte en extraños
Me llamo Carmen y, a mis 78 años, creía que lo había visto todo. Pero el año pasado, tras una larga hospitalización y una fractura de cadera, mi vida dio un giro inesperado. Lo que empezó como un gesto de ayuda por parte de mis hijos terminó destapando secretos y traiciones que jamás imaginé vivir en mi propia familia.