Quince años juntos y un billete de ida: cuando huir no es suficiente
Después de quince años de matrimonio, decidí marcharme. Un trabajo en Berlín me dio la excusa perfecta para alejarme de Lucía y nuestros hijos, pero lo que encontré lejos de casa me cambió para siempre. Ahora, de vuelta en Madrid, me pregunto si realmente se puede empezar de cero sin romperlo todo.