“Le dije a doña Carmen que ya no podía ser su criada: ¿hasta cuándo se aprovechan de la buena voluntad?”
Hoy exploté. Después de meses ayudando a mi vecina enferma, me atreví a decirle que no podía seguir haciéndolo todo por ella. Me siento culpable, pero también agotada y enfadada con su familia, que nunca aparece. ¿Hasta dónde llega la responsabilidad de un vecino?