El asiento 14C y el peso de la culpa

El asiento 14C y el peso de la culpa

En un vuelo de Madrid a Sevilla, mi vida cambió para siempre cuando, agotada y al borde del colapso con mi hijo enfermo en brazos, un desconocido me ofreció su asiento. Aquel gesto, tan sencillo y tan grande, me obligó a enfrentarme a mis propios prejuicios y a la soledad que sentía tras la separación con el padre de mi hijo. Esta es la historia de cómo un acto de bondad puede abrir heridas, pero también empezar a sanarlas.