Cuando la fe es lo único que queda: Mi historia durante la enfermedad de Lucía
En el momento en que los médicos dijeron que Lucía podía morir, sentí que el suelo desaparecía bajo mis pies. Nunca fui un hombre de fe, pero la desesperación me llevó a buscar respuestas en la oración, aunque me pareciera absurdo. Hoy, mirando atrás, sé que la esperanza y la fe pueden sostenernos incluso en las noches más oscuras.