La broma cruel que cambió mi vida para siempre
Nunca olvidaré el instante en que mi hermano Rodrigo me lanzó al lago entre risas, mientras toda mi familia se burlaba de mí sin piedad. Ese día no solo quedé empapada y tiritando de frío, sino que mis heridas de años salieron a la superficie, recordándome el papel injusto que siempre he desempeñado como la fortaleza obligatoria del clan. Hoy escribo esto mientras me debato entre el dolor, la rabia y la esperanza de que cortar los lazos con ellos sea el primer paso hacia una vida más libre para mí y mi hijo.