Entre la duda y la confianza: El secreto de los lazos de sangre
Nada podía prepararme para el momento en que escuché a mi suegra, Carmen, susurrar a mi marido que nuestra hija recién nacida podría no ser suya. Aquel instante rompió mi mundo en mil pedazos y desató una tormenta de dolor, sospechas y recriminaciones en nuestra familia. Por mucho que intenté proteger a mi pequeña Lucía del veneno que se esparcía, yo misma empecé a dudar de todo cuanto había construido con Alejandro.