Entre el techo y la sangre: Mi vida bajo el mandato de mi suegra
Recuerdo esa mañana en que la voz de Rosalía, mi suegra, retumbó por toda la casa exigiendo cambios. Mi marido, Tomás, siempre tan arraigado a su madre, prefirió su comodidad a la propia familia. Hoy, sentada entre cajas de mudanza y con mi hija dormida sobre mi regazo, me pregunto si la sangre pesa más que la felicidad de una familia.