¿Vale la pena callar para mantener la paz familiar… aunque se pierda a uno mismo?

¿Vale la pena callar para mantener la paz familiar… aunque se pierda a uno mismo?

Anoche, mientras me escondía en el baño de mi propio piso en Madrid, escuchando cómo mi hermana gritaba en el salón, sentí que algo dentro de mí se rompía. He pasado años intentando ser el pegamento de esta familia, el que cede y calla para evitar conflictos, pero ya no estoy seguro de si esa armonía aparente merece la pena. Entre las paredes frías de mi refugio improvisado, me di cuenta de que la paz en la casa se ha construido con los pedazos de mi dignidad.