El último verano en la casa de la abuela
Nunca olvidaré aquel día en que mi madre me gritó desde la cocina que la abuela Carmen había decidido vender la casa del pueblo. Fue como si el mundo se detuviera, y de repente, todos los recuerdos de mi infancia se agolparon en mi pecho. Lo que parecía una simple decisión familiar se convirtió en el detonante de una tormenta de secretos, reproches y despedidas que cambiarían mi vida para siempre.