Tres meses de silencio: Cuando unas vacaciones rompen una familia
Me llamo Carmen y llevo tres meses viviendo en un silencio espeso con mi suegra, después de que mi marido y yo decidiéramos irnos de vacaciones en vez de invertir en la reforma de su casa. Aquella decisión, que parecía tan inocente, desató una tormenta de reproches y distancias que nunca imaginé. Ahora, cada día me pregunto si la felicidad propia puede justificarse cuando hiere a quienes más queremos.