Abuela, perdóname por haberte olvidado
Me llamo Lucía y jamás olvidaré el día en que mi vecina, Carmen, me paró en la puerta del supermercado para decirme que mi abuela no había comido en tres días. Ese instante desató en mí una tormenta de culpa, dudas y viejas heridas familiares. Esta es la historia de cómo, entre el trabajo, las discusiones familiares y mis propios miedos, intenté salvar lo poco que quedaba de nuestra familia.