El regreso de Aurora: el eco de los secretos en la familia Alonso
Recuerdo ese viernes gris en el que recibí la llamada que cambió mi vida. Mi hija Agata, a la que adopté hace veinte años en Granada, necesitaba mi ayuda desesperadamente: embarazada, en la calle, y con su hermana Marta negándose a hablarle. Volví de Italia convencida de que podía sanar las heridas, ignorando que el pasado aguardaba para explotar en nuestras manos.