Demasiado Joven para Casarse: Una Vida de Sacrificios
A los 48 años, reflexiono sobre mi vida y los sacrificios que hice por mi familia, sintiéndome vacía y sola. Me casé con Javier por necesidad, no por amor, y dediqué mi vida a él y a nuestros hijos, Valeria y Mateo. Ahora que mis hijos han crecido y Javier me ha dejado por una mujer más joven, me enfrento a la soledad y busco mi lugar en un mundo que parece haber seguido adelante sin mí.