Mi hijo, mi reflejo: La maternidad tardía y el precio del amor incondicional
Me llamo Carmen y fui madre a los cuarenta años, después de años de intentos y lágrimas. Crié a mi hijo Alejandro con todo el amor y la entrega que tenía, pero ahora, al verle convertido en un adulto inseguro y dependiente, me pregunto si mi sobreprotección le ha hecho daño. Esta es la historia de cómo el deseo de ser madre me llevó a enfrentarme a mis propios miedos y errores.