“Se acabó”, dijo él. Yo asentí, pero luego lo vi con mi mejor amiga.
Nunca imaginé que el final de mi relación llegaría de forma tan fría y repentina. Lo que más me dolió no fue la ruptura, sino descubrir la traición de las dos personas en las que más confiaba. Ahora me pregunto si alguna vez fui realmente amada o solo fui una pieza más en su juego.