Lo que nunca dije: entre la entrega y el olvido
La noche que mi hermano gritó que yo era un fantasma en casa, sentí algo romperse por dentro y ya no supe quién era. Mi historia es un empeño constante por sostener a mi familia, mientras me apago lentamente, invisible hasta para mí misma. ¿En qué momento cuidar de otros se convirtió en dejar de existir para mí?