La sombra de la soledad: Confesiones de una madre en Madrid
Sentada en mi pequeño piso de Lavapiés, observo cómo la lluvia golpea los cristales y me pregunto en qué momento mi hija Lucía y yo nos convertimos en dos desconocidas. La soledad pesa más que nunca desde que ella se fue a Barcelona, y cada llamada perdida es una herida abierta. Entre recuerdos, reproches y silencios, busco respuestas a una pregunta que me atormenta: ¿fui demasiado exigente como madre?