La mitad que me falta: el precio de un hogar dividido
Nunca imaginé que el amor de madre me llevaría a este abismo. Al dividir mi piso entre mis hijos, creí estar asegurando su futuro, pero ahora veo cómo mi hija, Lucía, vende su parte y temo por mi propio techo. ¿Dónde fallé y qué será de mí cuando los extraños crucen la puerta de mi casa?