Si tienes un poco de conciencia, al menos friega los platos: Historia de una madre en Madrid
Me llamo Amalia y mi marido me dejó sola con nuestro hijo de tres años. Lucho cada día por mantener la dignidad mientras veo cómo mi hijo crece junto a la nueva pareja de su padre, una mujer que no nos respeta. Entre discusiones, culpa y la sensación de injusticia, busco sentido y fuerzas para seguir adelante, preguntándome hasta dónde llega el deber de una madre y cuándo empieza mi derecho a la paz.