Seis meses de esclavitud en casa de mi suegra: mi huida y el precio de la libertad
Durante seis meses fui la criada invisible de mi suegra, perdiendo mi dignidad y mi voz. Un día, escapé en secreto y encontré trabajo como empleada doméstica en una mansión de Madrid. Lo que viví allí me enseñó el verdadero valor de la libertad y la fuerza que se necesita para reconstruirse.