La mesa vacía: una noche cualquiera en Vallecas
Hoy, mientras el reloj marcaba las nueve y media, mis hijos esperaban la cena en la mesa. Yo, exhausta tras una jornada interminable de trabajo y preocupaciones, me enfrenté a la cruda realidad de no tener nada que servirles. Esta noche, la vergüenza y el amor se mezclaron en mi pecho, recordándome lo invisible que puede ser el sacrificio de una madre.