La Caja del Silencio: El Regalo que Nunca Abrimos
Recibo la caja de manos de mi suegra el día de mi boda con Darío, con la advertencia de no abrirla hasta nuestra primera gran pelea. Diez años después, la caja sigue intacta, mientras el silencio y las heridas invisibles han ido creciendo entre nosotros. Ahora, frente a la caja y a nuestro matrimonio al borde del abismo, me pregunto si alguna vez fuimos valientes para enfrentar lo que realmente nos separa.