No soy la criada de la familia: el día que dije basta
Siempre creí que ayudar a la familia era un deber, hasta que mi nuera empezó a tratarme como si fuera su empleada. Entre el amor por mi hijo y el agotamiento, tuve que enfrentarme a todos y, por primera vez, ponerme en primer lugar. Esta es la historia de cómo aprendí a decir ‘no’ y a recuperar mi dignidad.