Cuando mi suegra no tuvo fuerzas para mi hijo, pero sí para su nieta: la herida invisible que me cambió para siempre
Siempre pensé que la familia era un refugio, pero descubrí que las preferencias pueden romperte el alma. Mi suegra me negó ayuda cuando más la necesitaba, solo para volcarse después con su hija y su nieta. Esta es la historia de cómo el favoritismo familiar puede dejar cicatrices profundas.