Cuando la tradición pesa más que la alegría: El cumpleaños de la discordia
Mientras recogía los platos sucios tras el cumpleaños de mi hija, me preguntaba si valía la pena seguir sacrificándome para complacer a todos. Este año decidí romper con la tradición familiar y organizar una celebración sencilla, pero la reacción de mi madre y mis hermanas fue devastadora. Entre reproches, lágrimas y viejas heridas, descubrí que a veces el mayor regalo es atreverse a decir basta.