El día que cumplió años y solo recibió un mensaje de su hija, entendió cuánto se había apagado su vida
Durante años, Nuria fue la que llenaba las mesas, organizaba cenas improvisadas y conseguía que cualquier reunión acabara entre risas. Sus amigas la llamaban para todo. Su casa era un punto de encuentro y ella sentía que siempre había alguien al otro lado del teléfono.
Pero los años, los problemas familiares y los silencios que se fueron acumulando cambiaron más cosas de las que quiso admitir. El día de su cumpleaños, mientras miraba una pantalla que no se encendía, recibió un gesto inesperado de la persona con la que menos sabía cómo hablar: su propia hija.
Entre la vergüenza de volver a escribir a quienes se alejaron y el miedo de descubrir que ya no queda sitio para ella, Nuria tendrá que enfrentarse a una pregunta que llevaba demasiado tiempo esquivando. Sigue leyendo su historia bajo este post 👇👇