Cada día cocino desde cero porque mi marido no come sobras: ¿amor o sacrificio sin límites?
Me llamo Carmen y llevo años atrapada en la rutina de la cocina porque mi marido, Antonio, no soporta comer nada que no esté recién hecho. Cada mañana me levanto antes del amanecer para prepararle el desayuno caliente, y tras mi jornada laboral, corro a casa para tener la comida y la cena listas a tiempo. Últimamente me pregunto si esto es amor o si ya he perdido mi propia identidad.