Cuando tu propia familia te da la espalda: Mi renacer en un pueblo desconocido tras los cuarenta
Nunca imaginé que la muerte de mi marido sería solo el principio de mi peor pesadilla. Sus hijos, a quienes crié como propios, me echaron de la casa que juntos construimos. Pero en medio de la soledad y el dolor, descubrí una fuerza que no sabía que tenía y aprendí que siempre hay lugar para volver a empezar.