Ana pensaba que aquel número desconocido era otra llamada de publicidad. Pero al otro lado había una trabajadora del hospital y una frase que le dejó el cuerpo helado: su padre había ingresado de urgencia tras desplomarse solo en la calle.
Hacía una década que él se había marchado, dejando detrás una casa rota, una madre herida y una hija que aprendió a no esperar nada. Sin embargo, cuando Ana se encontró frente a aquella cama de hospital, no vio solo al hombre al que había odiado durante años. Vio a alguien frágil, envejecido y demasiado tarde para muchas explicaciones.
Su decisión de acercarse a él abrió una herida que en su familia nunca había terminado de cerrar. Y cuando él acabó cruzando la puerta de su casa, convivir con el pasado se volvió mucho más difícil de lo que Ana había imaginado. Descubre lo que ocurrió más abajo 👇👇